Ya sabía el día y hora en que este sueño acabaría y con él mi esperanza.
Todo estaba listo para el gran final, tú te encargaste muy bien de hacer que no lo olvidara.
Desde que supe el día y la hora, no hice más que disfrutar cada segundo a tu lado, de ir muriendo poco a poco entre tus brazos.
La última noche no pude dormir, sabiendo que se acercaba el final, sabiendo que era mi última noche a tu lado, sabiendo que te irias...
Esto tuvo un final desde el principio, y quizá nunca debió haber sido, porque ahora no puedo sacarte de mi mente, de mi cuerpo, de mi alma...¿y tú?, tú...tú estás perfectamente bien sin mi.
Aún recuerdo lo doloroso de los últimos minutos a tu lado, el último beso, el último abrazo, las últimas palabras, las últimas miradas.
Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches María bonita, María del Alma.
Te dije muchas palabras de esas bonitas con que se arrullan los corazones, pidiendo que me quisieras, que convirtieras en realidades mis ilusiones.
Amores, habrás tenido muchos amores, Maria bonita; María del alma, pero ninguno tan bueno ni tan honrado como el que hiciste que en mi brotara.
domingo, 8 de noviembre de 2009
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